Abres Pinterest "solo cinco minutos" y de repente pasaron dos horas. Guardas alfabetos preciosos en un tablero que ya no cabe. Descargas imágenes borrosas, sacas capturas, imprimes en tamaños que nunca calzan con tu bastidor. Y cuando por fin te sientas a bordar, la duda paraliza: ¿qué colores combino?, ¿qué punto uso para las hojas?, ¿me alcanza el tiempo?
Mientras tanto la tela sigue en blanco, los hilos en la cesta, y ese regalo especial que querías bordar para tu hija, tu amiga o tu cliente… se queda otra vez para "el próximo fin de semana". No es falta de talento. Es falta de un sistema que te diga exactamente qué imprimir, qué colores usar y cómo transferirlo a la tela.